jueves 16 de abril de 2009

LA CUMUNIÓN

Menos mal que ya za pazao el mes pazao, porque el cura párroco ques mi pareja de dómino, con la coza de que tenía tos los fines de cemana cumuniones, no ha terminao una partida cin repartir de ostias. Y más después de la del Tomacín, el hijo el Trosqui, uno tan cumunista que a zu lao Lenin paecería un tertuliano de la COPE.

Güeno, que como ce puen zuponer, el párroco y el Trosqui ce llevan pa matar, y no precizamente por las idologías como en aquella pilícula. No, la coza vie de atrás de cuando los dos ce pelearon de chicos por una estampa de Grozo, el furbolista del Madrí. Endentonces ciempre han estao mu tirantes, tanto que cuando van a la taberna a ver los partíos del plus, cuando mete un gol el Madrí uno lo celebra en directo y el otro ce espera a que den la repetición por tal de no concidí.

Total, que como el Tomacín la zalío mu rebelde, pos que zan peñao en hacer la cumunión vestío del Espierman. Lo que le fartaba al cura, que está harto de dicí que no da de cumurgar a nengún zagal que venga con máscara, que ya el año pazao ce las vio canutas pa metele la zagrá forma al niño la Juaquina, que le vino vestío de Dar Vaider. Endemás el Trosqui con la ilución de ver a zu hijo de blanco, za gastao un dineral en la quipación del Madrí, inclucivemente él mimo, que za comprao el chándal que llevaba Del
Bosque cuando ganaron la novena. Al final el Tomacín entró en razón después de tres bofetones en ceco que ce ve que le hicieron reflecionar.

Un domingo mu zoleao de mayo allá que iba el niño, medio cumulgao de caza por lo que le dio el padre, y tos los invitaos vestíos pa la ocación: las ceñoras con el pelo peinao, zudaeras con hombreras, fardas ajustás, medias de rejilla, zapatos de tacón alto y toas las joyas puestas. Los hombres con camiza buena, corbata, zapato castellano y chándales, pero no el típico de las boas, el del mundial del 82, no. Que a munchos ce les notaba que la mujer zabía gastao bien los billetes en el mercaíllo porque ce vieron desfilar con Adidas, Puma o Kerme, vamos, alta costura.

En la iglecia había por lo menos otros tres zagales preparaos también pa hace zu primera cumunión. El Luicito que iba de picaor de toros con zu pony, la Mariazabel de zupernena amarilla y el Folgencio de turtuga ninya, el mismo quel año pazao porque era repetior. El cura aprovechó la ceremonia pa decinos lo importante que era atender en miza, mientras las madres estaban pendientes de que no ce le despeinaran los zagales y los padres viendo las amotos en la taberna.

Acabá la ceremoña nos fuimos tos pal banquete en la piscina monicipal, cervío por un catring de camareros vestíos como pa cantar habaneras que nos agazajaron na más llegar con un vazo gazpacho y un cartucho camarones. Ciguientemente fuimos pazando por el bufet libre concistente en una barbacoa de tres por cinco de grande donde podías escoger libremente entre panceta curá, chuletas de cabezá o papas al pelotón y to regao con vino de a 20 euros la botella. De postre una tarta que la tuvieron que traer en Lanrover porque entre cinco no podían y aluego baile con múcica de cantautores, pa acabar finalmente las madres jugando al cinquillo, los nenes metíos en la piscina y los padres de cubaslibres en el puticlú.

Al cura, tras la miza no le golvimos a ver el pelo hasta la hora de los cubaslibres, ya muncho más calmao. Total, una cumunión mu cumunista.

De las Crónicas Carpetovetónicas